Se vienen meses turbulentos en el Gobierno por negociaciones clave. Los desafíos de Diego Santilli para conseguir los acuerdos que necesita la Casa Rosada.
Cuando parecía que Javier Milei no iba a poder elegir entre Karina Milei y Santiago Caputo, la eterna interna dioun cuarto de giro para entrar en una nueva dimensión.
En la mitología romana, el dios Jano, protector de los comienzos, tiene dos caras opuestas, para mirar el pasado y el futuro. Da el nombre al mes de enero (January) y marca inicios y fines de ciclos. Es el nuevo tempo de los dos años decisorios para el proyecto político de LLA, avanza o desaparece.
Cuando Cristina Kirchner batallaba contra el campo en 2008, Néstor Kirchner arrastraba a la tropa con un convencimiento: “Estamos pariendo a una Presidenta”. Para Milei, la derrota del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires fue el canal de parto de un nuevo gobierno libertario. La sorpresiva victoria del 26 de octubre dio una chance valiosa para el intento libertario.
“No se dejen amedrentar por algunos resultados locales”, dijo Milei en los Estados Unidos por el triunfo deZohran Mamdani en Nueva York. Y, sobre todo, por experiencia. Dio otra definición: “Llevamos adelante un plan de estabilización exitoso con consenso social, sí, pero sin consenso político”.
El Presidente se parió a sí mismo y resucitó, ascendió a los cielos a la Hermana de Hierro y ¿para Santiago Caputo?: un largo abrazo, en la primera reunión del nuevo Gabinete. “El domingo Milei le pidió a Santiago que trabaje codo a codo con el Colo y con Adorni para hacer realidad las transformaciones que hagan falta. El Presidente, además, le dijo que él y Karina van a seguir por encima de cualquier estructura formal en lo político”, dicen cerca del asesor presidencial.
La renuncia de Francos precipitó el relevo de Manuel Adorni, pero la mencionada incorporación de Santiago Caputo colisionó con la barrera protectora de Karina.
Milei ya había tomado la decisión de empoderar al vocero. Para Caputo era game over. No iba a estar por debajo de Adorni y tampoco era posible un superministerio que dependiera directamente del Presidente. La historia se repite.
El repliegue de Santiago Caputo
Como con la fallida postulación de José Luis Espert, la carta de Santilli fue la salida perfecta, según dicen, sugerida por Caputo. Dejaba a Mauricio Macri en un berrinche off side, conformaba al pedido de “coalición” de los Estados Unidos y sobre todo protegía al Gabinete del poder in pectore de Caputo. El peligro sigue intacto: hay en el asesor un gigante francotirador.
















