Se enfrentaron dos facciones de las disidencias de las FARC. El domingo, el país elige al sucesor de Gustavo Petro.
A tres días de las elecciones presidenciales de este domingo en Colombia, al menos 48 guerrilleros murieron en enfrentamientos entre dos grupos rivales que se disputan el control territorial de una región selvática del sudeste del país, estratégica para la producción y el tráfico de cocaína.
Lo informó este jueves una de las facciones rebeldes implicadas en los combates, cuando el país se encamina a unos comicios en los que se elegirá al sucesor del presidente Gustavo Petro, en medio de una creciente violencia. La cifra de víctimas fue revelada por un alcalde de la zona a la agencia de noticias AFP.
Los enfrentamientos, los más violentos de los últimos meses, se produjeron en las selvas del departamento del Guaviare, reportó la facción de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dirigida por Alexander Díaz Mendoza, alias ‘Calarcá Córdoba’, que combatió con el grupo de Néstor Gregorio Vera, más conocido por su nombre de guerra ‘Iván Mordisco’.
“Después de tres horas de combates, el enemigo se retira dejando bajas en el campo de combate y llevando gran cantidad de heridos. Honor y Gloria a dos de nuestros camaradas caídos”, dijo un comunicado de la facción de Díaz Mendoza que reportó la apropiación de fusiles, ametralladoras y municiones del grupo rival.
El gobierno y el ejército confirmaron los combates
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó los combates en la zona en su cuenta de X, al igual que el Ejército, pero no reportaron cifras de muertos.
“Las estructuras criminales de alias Mordisco y Calarcá se enfrentaron entre sí (…) por disputas de narcotráfico, extorsión y otras economías ilícitas”, dijo el funcionario al anunciar el desplazamiento de tropas del ejército a la zona para proteger a la población civil.
La guerrilla liderada por Díaz Mendoza mantiene un diálogo de paz con el presidente Petro, pero la de Vera continúa sus hostilidades luego de que el Gobierno suspendió un cese al fuego bilateral.
Las ahora facciones rivales rechazaron el acuerdo de paz de 2016 que permitió que unos 13.000 integrantes de las FARC abandonaran la lucha armada y se reintegraran a la sociedad tras deponer las armas.
















