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Mató a golpes a su expareja, estuvo prófugo 26 días y lo atraparon los hijos de la víctima

Se cumplen cinco años del femicidio de Claudia Repetto. El recuerdo de la familia y un repaso por el caso que conmocionó a la ciudad de Mar del Plata.

Claudia Repetto desapareció la noche del 1 de marzo de 2020, dos semanas antes de cumplir 54 años. Casi en simultáneo también dejó de frecuentar los lugares habituales su expareja, un hombre violento que la hostigaba desde que ella le puso fin a la relación. La “coincidencia” fue advertida con recelo y preocupación por los familiares de la mujer, que le pusieron el cuerpo inmediatamente a la búsqueda.

Ahí empezó el infierno para nosotros, pensábamos que la tenía viva», dijo a TN Cristian, uno de los hijos de Claudia, a cinco años del femicidio que movilizó a la ciudad de Mar del Plata. La referencia era para Ricardo Alberto Rodríguez, la expareja de su madre, que además vivía en una casa contigua a la suya.

Pero la carrera contrarreloj para encontrar a la mujer desaparecida tuvo un giro dramático cuando, después de 26 días, la propia familia de la víctima capturó en la calle al sospechoso.

“Algo me pasó por dentro y discutimos. La quise revivir y no pude”, declaró entonces Rodríguez, según replicaron las crónicas policiales. Él mismo aportó los datos para que encontraran el cuerpo. La había matado a golpes.

Dos años después, en octubre de 2022, la Justicia condenó al femicida a la única pena posible para el delito que cometió: prisión perpetua.

“La condena fue la que esperábamos, porque una persona que hace semejante atrocidad no merece menos que eso. Pero nosotros quedamos con un vacío dentro del alma inexplicable”, remarcó Cristian. Y lamentó: “Nos aniquiló. No hay día o noche que no pensemos en lo que habrá sufrido mi mamá”.

Alrededor de las 9 de la mañana del 1 de marzo de 2020 fue cuando se encendió la primera alarma. A esa hora Cristian recibió un llamado en el que le avisaban que su mamá no se había presentado a trabajar.

“Cuando fuimos a la casa a buscarla y vimos que Rodríguez tampoco estaba en su departamento (lindante con el de ella), enseguida nos dimos cuenta de que él le había hecho algo”, relató Cristian. Las sospechas no eran injustificadas: “Ellos se habían separado unos meses antes, pero Rodríguez la hostigaba, la seguía, se le aparecía en los lugares a los que ella iba”.

Al día siguiente la familia radicó la denuncia y se abrió una causa por “doble averiguación de paradero”. Mientras tanto, todavía en pleno aislamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus, se hicieron las primeras marchas para pedir por la aparición de la mujer.

Asfixia

“No lo puedo creer, 26 días buscándola y miren dónde estaba”, repetía quebrado por el llanto Jorge, hermano de Claudia Repetto, cuando finalmente encontraron su cuerpo. “Me duele el alma, yo no la voy a tener más a mi hermana, pero que (Rodríguez) pague por lo que hizo, necesitamos Justicia”, reclamó.

El femicida había enterrado el cuerpo a unos 60 centímetros de profundidad con una pala que le había pedido prestada a un vecino. Estaba envuelto en una sábana blanca, en la zona de acantilados, a 10 kilómetros al sur del faro de Mar del Plata, sobre la ruta Interbalnearia.

A menos de 20 metros de ese lugar, Rodríguez descartó después la pala, que fue encontrada por los policías durante la primera semana de rastrillajes para dar con la víctima.

Con el avance de la causa, la autopsia determinó que Claudia fue atacada a golpes entre el primer y segundo día de marzo y murió asfixiada debido a una broncoaspiración.

En otras palabras, se ahogó con su propia sangre tras la feroz golpiza que recibió cuando apenas habían pasado unas horas de su desaparición.

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