Las recientes y duras sanciones dictadas por el Tribunal de Penas de la Liga Cultural y Deportiva de los Llanos continúan generando esquirlas en el fútbol local. Sin embargo, entre suspensiones a jugadores y cuerpos técnicos, la medida que acaparó todas las miradas y desató un profundo debate institucional fue la recaída sobre Dante Vera, vicepresidente de la propia Liga y a la vez máxima autoridad del Club Calamares.

La sanción, que lo aparta de la actividad por el lapso de un año, llega tras los incidentes registrados durante el encuentro que disputaron Calamares y Tiro Federal por la segunda fecha, disputado tres semanas atrás. Aquella determinación había quedado en suspenso hasta conocerse el boletín oficial actual, poniendo sobre la mesa un conflicto de intereses latente: su doble rol como dirigente liguista y presidente de una institución afiliada.
Lejos de mantenerse en silencio tras conocerse el fallo, Vera alzó la voz ante la prensa, exteriorizando su malestar y apuntando directamente contra las estructuras que integra:
Desacuerdo total y sospechas de bajada de línea: Dante Vera manifestó su absoluto rechazo a la sanción de un año en su contra, asegurando firmemente que existió una orden externa o superior destinada específicamente a expulsarlo y sancionarlo.
Cuestionamientos al arbitraje: Al referirse al juez del polémico partido, fue lapidario al sostener que no lo considera capacitado y que, durante el primer tiempo, «cobró para una camiseta», evidenciando la falta de confianza en la imparcialidad de los encargados de impartir justicia.
Acceso negado al informe: El dirigente denunció también una falta de transparencia procesal al señalar que, durante su declaración ante el Tribunal, solicitó formalmente ver el informe arbitral completo, un pedido que le fue denegado.
El respaldo y el malestar generalizado en los clubes
La voz de Vera no fue la única en poner en tela de juicio el desempeño arbitral. Héctor Arce, dirigente de Ferrocarriles del Estado, se sumó al debate con críticas sintonizadas con el malestar de los clubes, coincidiendo en que existen arbitrajes notoriamente perjudiciales.
Según la perspectiva de Arce, los jueces terminan condicionando el desarrollo de los partidos mediante faltas dudosas, amonestaciones injustificadas y criterios sumamente desequilibrados que afectan el esfuerzo de las instituciones, respaldando la necesidad urgente de bregar por una mayor equidad en todo el torneo.
Este cruce de declaraciones deja expuesta una crisis institucional que trasciende el césped, donde la convivencia entre los cargos dirigenciales, las decisiones disciplinarias del Tribunal y la conducción arbitral promete seguir sumando capítulos calientes en la agenda deportiva de la región.
ℹ️Eduardo David Arce















