Nunca olvidaré ese día: absorbí todo ese dolor de mi padre.
«Imagínate: un ser humano parado junto a su mentor, su maestro, su amigo, y le disparan, ahí, tan cerca», le dijo la doctora Mai Yamani a la BBC.
Recordaba lo que ocurrió el 25 de marzo de 1975.
El rey Fáisal de Arabia Saudita recibió tres disparos a quemarropa en rápida sucesión mientras saludaba y le daba la bienvenida a su sobrino.
El padre de Mai, el jeque Ahmed Zaki Yamani, quien había sido un ministro leal del monarca durante 15 años, estaba a su lado.
El rey Fáisal, el tercer gobernante de ese reino del desierto, y el tercer hijo de su fundador, fue trasladado de urgencia al hospital, pero murió poco después.
A unos kilómetros, ese día, Mai, de 18 años, estaba esperando a su padre.
«Estaba sentada en el apartamento de mi papá, rodeada de sus libros.
«Entró con la expresión más extraña y más dolorosa en su rostro. Fue directo al comedor y soltó un grito, y luego sólo logró decir una palabra: ‘¡calamidad!'».
Eso no era normal de su padre, quien tenía la reputación de ser muy tranquilo, de hablar en voz muy baja.
Después le contó lo que había sucedido.
«A las 10:00 am, una delegación petrolera kuwaití iba a reunirse con el rey Fáisal en el palacio y mi padre, que era el ministro de Petróleo, fue a darle la información necesaria al rey.
«Ese príncipe, irónicamente con el mismo nombre (príncipe Fáisal Ibu Musaed), entró con el ministro de petróleo kuwaití, y el rey abrió los brazos para abrazar a su sobrino, quien sacó una pequeña pistola de su bolsillo y le disparó.
«Tres disparos en la cabeza».
Uno de los guardaespaldas del rey golpeó al príncipe con su espada, aunque todavía estaba envainada.
Según se reportó, el jeque Yamani le ordenó a los guardias que no mataran al príncipe.
Otros informes de ese entonces contaron que el agresor le dijo a la policía que el jeque estaba parado tan cerca del rey que creía que también lo había matado.
Pero no fue así; Yamani acompañó al rey Fáisal, quien aún estaba vivo, al hospital donde, a pesar de los esfuerzos de los médicos por salvarlo, falleció.
«Después de eso, todo quedó en silencio. Las calles de Riad estaban vacias», recuerda Mai.
Más tarde, Fáisal se desempeñó como primer ministro bajo su hermano mayor, quien se convirtió en rey cuando murió su padre.
Para cuando él asumió el trono ya tenía la reputación de ser un político astuto, piadoso, trabajador y reformador.
Un hombre acostumbrado a comerciar en las capitales extranjeras del mundo.
Y un gobernante que quería usar la riqueza petrolera recién descubierta del país para llevar a Arabia Saudita las ventajas de una educación estatal moderna, salud y un sistema judicial.
Pero las reformas del rey Fáisal no siempre complacieron a los elementos más conservadores de la austera escuela del Islam con la que su familia estaba aliada.
Cuando a mediados de los años 60, Fáisal abrió la primera estación de televisión de Arabia Saudita, por ejemplo, hubo un ataque armado contra el edificio, dirigido por el hermano del hombre que luego lo asesinaría.
Pero para entonces Fáisal ya había hecho y seguiría haciendo contribuciones significativas hasta en campos vírgenes como la educación de las mujeres.
En 1956, cuando todavía era príncipe heredero, había introducido la primera escuela estatal regular para niñas, fundada bajo el patrocinio de su esposa Iffat.
«La reina Iffat comenzó la educación para niñas en el Reino de Arabia Saudita y me enorgullece decir que fui una de las primeras nueve alumnas en su escuela, que se llamaba Dar Al Hanan, la Escuela de la Ternura», cuenta Mai.
«El rey Fáisal persuadió al establecimiento religioso de que al educar a las mujeres se convertían en mejores madres
El padre de Mai Yemani había comenzado a trabajar para el rey Fáisal en 1960.Era inusual porque, aunque tenía un alto nivel educativo y era abogado, era un plebeyo, no parte de la familia real saudí.Fáisal había leído unos artículos escritos por Yemani, que le llamaron la atención.»Mi padre abrió el primer bufete de abogados y luego procedió a escribir unos artículos muy provocativos pidiendo democracia y buen gobierno.»Entonces Fáisal, que entonces era príncipe heredero y estaba buscando un asesor legal, dijo: ¿Quién es este hombre?».El rey Fáisal más tarde nombraría al jeque Yemani, como se le conoció, su ministro de Petróleo.Y juntos, el rey y su súbdito elaboraron una política que, por primera vez, le dio al reino el control total de sus enormes activos petroleros y la convirtió en una potencia a tener en cuenta en el mundo árabe y en el escenario internacional.
















