Alfredo Chade, un hombre de 68 años, fue condenado a 35 años de prisión en Chilecito por abusar de una niña desde que tenía 6 años.
La Justicia comprobó que grabó 973 fotos y videos, usándolos como “trofeos”.
El camino a esta condena no fue fácil: el juicio se anuló dos veces, se perdió un disco con pruebas y Chade tuvo prisión domiciliaria. A pesar de todo, el fiscal Daniel Zalazar y el abogado David Calipo lograron que el tribunal, liderado por el juez Alberto Granados, diera un fallo ejemplar.
La menor, hoy adolescente, enfrentó un sistema que por momentos pareció proteger al abusador. Su relato, “persistente y coherente”, fue fundamental para encerrar a Chade. “Los niños sí son escuchados”, dijo Calipo, aunque el daño no se borra.

















