En otoño, muchas personas sufren de una pérdida importante de cabello y esto tiene una explicación.
Con la llegada del otoño, muchas personas notan un aumento en la caída del cabello. Ya sea al peinarse, en la almohada o al bañarse, el desprendimiento de hebras se vuelve más notorio y, en algunos casos, genera preocupación. Sin embargo, especialistas explican que este fenómeno puede ser completamente normal durante esta época del año.
“La caída del cabello en otoño es conocida como caída estacional. Se debe a un cambio en el ciclo de crecimiento del pelo”, explica la médica tricóloga Cecilia Tuculet, asesora de Ducray. Durante el verano, los folículos pilosos se encuentran mayormente en fase anágena (crecimiento), y al comenzar el frío, muchos de ellos pasan de forma abrupta a la fase telógena, es decir, de caída. A esto se suma el daño acumulado por el calor y la radiación ultravioleta del verano, que puede acelerar la pérdida.
Frente a este contexto, es importante saber distinguir entre una caída esperable y un problema que requiere atención médica. Según la dermatóloga Cristina Pascutto, asesora de Klorane Argentina, se considera normal perder entre 80 y 100 cabellos por día. “Si la caída supera ese número y se evidencian zonas más raleadas del cuero cabelludo, es recomendable consultar a un dermatólogo”, señala.
La alopecia o pérdida de cabello puede tener múltiples causas y suele generar un fuerte impacto emocional. Existen dos grandes tipos: la caída reaccional y la crónica. La primera suele ser pasajera y se relaciona con situaciones como el estrés, cambios hormonales (como el postparto), deficiencias nutricionales o el uso de productos agresivos. En cambio, la caída crónica es progresiva y muchas veces responde a factores genéticos u hormonales. En los hombres se manifiesta con entradas o calvicie en la coronilla; en las mujeres, suele presentarse de forma más difusa.

















