Desde este lunes, una nueva tanda de 380 agentes dejó de formar parte de la institución tecnológica. El organismo busca pasar de 5750 a 4500 empleados, bajo la conducción de Nicolás Bronzovich y el aval del ministerio de Economía.
El plan de reestructuración impulsado por el gobierno nacional sobre los organismos del Estado avanza con fuerza y ya sacude las estructuras del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
El programa de retiros voluntarios, promovido por el presidente del instituto, Nicolás Bronzovich, y financiado de manera directa por el ministerio de Economía, concretó una fecha clave este lunes 15 de junio: una nueva tanda de 380 agentes dejó formalmente sus funciones, elevando el total de desvinculaciones a 757 en todo el territorio nacional.
La iniciativa oficial forma parte de una política de fuerte reducción del gasto público y tiene como meta final recortar en aproximadamente un 20% la planta de personal del INTA.
Actualmente, el organismo de investigación técnico-agropecuaria cuenta con unos 5750 trabajadores en sus distintas dependencias, pero el objetivo de las autoridades nacionales es achicar esa estructura hasta consolidar una planta de 4500 empleados.
Para lograrlo, los funcionarios de Economía se fijaron un cupo máximo de 1200 adhesiones voluntarias, un número al que se van acercando a medida que se revisan los expedientes.
Además de las bajas ya efectivizadas, el Consejo Directivo del INTA evalúa contrarreloj unos 150 casos adicionales que aguardan resolución.
















