La presentación del jefe de Gabinete en Diputados chocó con los contratos y documentos que ya están incorporados en la causa de Comodoro Py. A la vez, Kicillof recibe una presión creciente de los intendentes, que atan su apoyo a la vuelta de la reelección indefinida.
A las 12.19 del miércoles, cuando Manuel Adorni llevaba una hora y media leyendo su presentación y empezaba a cerrar su discurso, dijo frente a los Diputados en el Congreso de la Nación: “No existe contrato alguno celebrado entre la TV Pública y el periodista Marcelo Grandío (…) No he participado en ningún expediente administrativo que lo involucre ni a él ni a Imhouse S.A.”. Se refiere, claro, a aclaraciones sobre la causa inicial que lo puso en el foco de la atención pública cuando se supo que había volado a Punta del Este en jet privado el feriado de carnaval en un vuelo que se supo después había pagado Grandío, un amigo personal dueño de una productora que accedió a contratos con la TV Pública a partir de la llegada de este gobierno al poder.
Las palabras de Adorni hicieron ruido en Comodoro Py donde tramita una causa por negociaciones incompatibles y conflicto de interés porque hay en el expediente siete contratos firmados por Grandío y su productora Imhouse que son uno de los elementos principales de la investigación. Conseguirlos fue una proeza: se pidieron con un oficio judicial sin respuesta, se insistió con un acta de presentación y hasta mandaron a la Policía de Seguridad Aeroportuaria a buscarlos sin éxito. Con el paso de los días, la información llegó y es probablemente, una de las preocupaciones principales para el funcionario en este expediente que es menor al lado del de enriquecimiento ilícito.
Son elementos que seguirán su curso en las causas penales mientras el Gobierno avanzará en una decisión que parece irreversible: no sólo sostener sino empoderar a Adorni con la expectativa de que las peores noticias de revelaciones sobre su patrimonio ya pasaron y que el tiempo que lleva el trámite judicial diluya la atención hacia otros lados.
En ese sendero, anunciaron anoche la reapertura de la sala de prensa de la Casa Rosada, una decisión que no buscará bajar el enfrentamiento con el periodismo pero sí descomprimir una clausura que sólo exponía una decisión arbitraria y peligrosa en términos de libertad de prensa y de expresión. Es incierto el resultado y tiene a varios integrantes del Gabinete inquietos e incómodos. “Adorni está roto. En la calle no hay retorno”, se preocupa un funcionario de primer nivel que participó de la movida de apoyo que se gestó meticulosamente en la previa a la presentación de Adorni en el Congreso. Su reaparición pública era la prueba de fuego que consideran superada y desde ahí sigue este paso a paso que comenzó hoy con su primera entrevista periodística y seguirá con la vuelta de una conferencia de prensa que se supone será el mismo lunes.
















