Caroline intentó modificar el nombre de su beba recién nacida, pero las autoridades de San Pablo rechazaron el pedido y la situación terminó en escándalo.
Una empresaria e influencer brasileña, Caroline Aristides Nicolichi, de 26 años, se volvió viral en redes sociales tras revelar que no pudo cambiar el nombre de su hija en el registro civil tras arrepentirse del que había elegido.
La situación terminó en una fuerte discusión, denuncias cruzadas y hasta intervención policial.
Todo comenzó cuando Caroline y su marido, que viven en Indaiatuba, viajaron a la capital paulista para el nacimiento de su cuarta hija, el 6 de agosto.
Ese mismo día, escribió en sus redes: “Es oficial, nació Ariel y nuestro mundo está completo ahora”. Al día siguiente, en la propia maternidad, registraron a la beba como Ariel, al igual que el personaje de “La Sirenita”.
Sin embargo, a los pocos días, los padres se arrepintieron cuando notaron que debido a su nombre, los médicos y enfermeros se referían a la beba en masculino. La situación les generó incomodidad y temor a que su hija sufriera bullying en el futuro. Por eso, decidieron cambiar el nombre por el de otra “princesa” de Disney, Bella.
El intento de cambio de nombre y el conflicto
El 18 de agosto, apenas 11 días después del nacimiento, Caroline y su esposo fueron al Registro Civil en el barrio Jardim Paulista para solicitar la modificación. Según la madre, el trámite fue rápido: pagaron una tasa de 188 reales y les dijeron que en cinco días podían retirar la nueva partida de nacimiento.
Caroline aseguró que la oficial se alteró, gritó y hasta la amenazó: “Me dijo que tenía amigos jueces, que iba a acabar con nosotros. Miró a mi marido y le dijo: ‘Es mejor que seas muy millonario, porque vamos a destruirlos. Voy a arruinar tu vida’”, relató la madre, visiblemente afectada.
La situación se puso tan tensa que Caroline llamó a la policía y realizó una denuncia. “Salí llorando, desesperada, temblando… Mi leche se cortó por el estrés, ahora tengo que tomar medicación para recuperarla. Fue un shock muy grande. Nos sentimos impotentes”, afirmó.
La empresaria también denunció que otro empleado público la llamó “tonta”.
















