Las altas temperaturas no dan tregua mientras los esfuerzos se redoblan, con ayuda de la Unión Europea, para contener distintos focos
Cientos de bomberos luchaban el jueves por apagar los incendios forestales en el sur de Europa, algunos de los cuales se cree que han sido provocados deliberadamente por pirómanos y avivados por la prolongada ola de calor que azota la región en su segunda semana consecutiva, y que ya han dejado tres muertos en España.
La Unión Europea envió refuerzos para ayudar a Grecia y España a hacer frente a unas llamas que han causado la muerte de tres hombres, dañado viviendas y edificios y arrasado franjas de tierras agrícolas y forestales, obligando a evacuar a miles de personas.
Los veranos calurosos y secos han sido habituales en la región mediterránea. Pero los incendios forestales avivados por el calor y los vientos intensos, resultado de un clima en rápido cambio, según los científicos, se han vuelto más destructivos y difíciles de controlar.
De Portugal a España, pasando por Albania y Grecia, los bomberos se esforzaron por contener imponentes muros de llamas que amenazaban vidas y bienes. Según estimaciones del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (Effis), sólo en la Península Ibérica se ha quemado la mitad de las 500.000 hectáreas de la UE en lo que va de año.
En Grecia, más de 200 bomberos asistidos por 11 aviones enfrentaron un incendio cerca de la ciudad portuaria de Patras, en el Peloponeso occidental. Las altas temperaturas avivaron el fuego.
Hay focos “aislados”, aunque el fuego “sigue activo” en los suburbios del este de esta ciudad de más de 200.000 habitantes, según los bomberos.

















