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Un hombre asesinó a su familia, los enterró en el patio y no se sabe nada de él desde hace casi 15 años

El crimen de la familia Dupont de Ligonnès ocurrió a mediados de abril de 2011 en la ciudad de Nantes, en Francia. El principal sospechoso se trata del padre, Xavier, que permanece prófugo desde ese momento.

A mediados de abril de 2011, los vecinos de la familia francesa Dupont de Ligonnès comenzaron a preocuparse: desde hace una semana que no se los veía y sus persianas se mantenían bajas las 24 horas. La casa del boulevard Robert-Schum estaba en un inquietante silencio.

Tras las reiteradas llamadas que no fueron contestadas, la policía inició una investigación y registró la propiedad. Todo estaba ordenado y en perfecto estado, como si hubieran salido solo por unas horas.

Sin embargo, uno de los agentes alertó que la tierra del patio había sido removida recientemente e insistió en una inspección más profunda. En cuestión de horas, los investigadores hicieron un macabro hallazgo: cinco cuerpos habían sido enterrados en una fosa que estaba oculta por un piso de cemento.

Los cadáveres estaban envueltos en sábanas junto a objetos religiosos como crucifijos y medallas,y mostraban signos de haber sido asesinados con una escopeta. También hallaron a los dos perros labradores de la familia, muertos en otro sector.

Inmediatamente, la policía identificó a las víctimas: se trataban de Agnès Dupont y sus cuatro hijos ArthurThomasAnne y Benoît. En este escenario, el padre, Xavier, estaba desaparecido y se convirtió en el principal sospechoso.

Un plan macabro

La familia Dupont de Ligonnès se trataba de un antiguo linaje aristocrático originario de Annonay, en el sudeste de Francia. Entre sus antepasados figura Édouard du Pont de Ligonnès, casado con la hermana del reconocido poeta Alphonse de Lamartine, y cuyo hijo menor llegó a ser obispo de Rodez.

Más de un siglo después, esa línea distinguida parecía muy lejana: en 2011, Xavier y Agnès vivían con sus cuatro hijos en una casa sencilla ubicada en el número 55 del boulevard Robert-Schuman, en los suburbios de Nantes.

La cronología que reconstruyó la policía permitió entender que los preparativos para el crimen comenzaron al menos un mes antes.

Xavier Dupont de Ligonnès obtuvo su licencia de armas en febrero de 2011 y, semanas más tarde, compró municiones de fusil e inició prácticas en un campo de tiro cercano a Nantes. En total, asistió cuatro veces entre el 26 de marzo y el 1 de abril. También sus hijos Thomas y Benoît habían empezado a aprender a disparar.

En paralelo, el padre de la familia compró bolsas de basura industriales, baldosas plásticas autoadhesivas y materiales de ferretería, como si se estuviera preparando para una reforma. Nada parecía fuera de lugar hasta que se descubrió lo que estaba por venir.

El 1 de abril, Arthur -el hijo mayor- dejó de ir al colegio y tampoco pasó a buscar su sueldo por la pizzería donde trabajaba, algo que solía hacer puntualmente cada inicio de mes. Ese mismo día, Xavier compró cemento, una pala y una azada.

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