Siguen los disturbios y razias visibles. Llegaron 300 efectivos de la Guardia Nacional, sin el consentimiento de las autoridades locales.
Los Ángeles está marcando hoy a fuego la polémica agenda migratoria de Estados Unidos. Las violentas protestas que estallaron en los últimos días contra las masivas redadas de migrantes prendió una mecha difícil de apagar en una ciudad donde la mitad de sus habitantes son hispanos.
Cada redada, cada arresto y cada deportación impacta de lleno en una comunidad orgullosa de sus raíces latinas. La militarización ordenada por Donald Trump para reprimir las protestas no hizo más que agravar un conflicto entre dos partes dispuestas a ir a fondo.
Por un lado, los angelinos tienen un historial de movilización superior a otras ciudades de los Estados Unidos, como ocurrió en 1992 con el llamado “levantamiento de Los Ángeles” tras la absolución de los policías blancos que molieron a palos al taxista afroamericano Rodney King. Hubo saqueos, disturbios e incendios. Entonces también fue necesario desplegar, como ahora, la Guardia Nacional y hasta soldados del ejército, aunque en esa ocasión contó con el permiso de las autoridades locales.
En frente está nada menos que el gobierno de Trump, dispuesto a demostrar que actúa en serio cuando habla de deportar a 11 millones de inmigrantes. “Todo es parte de un plan. Busca sembrar el miedo, mostrar mano dura y asegurar que lo sigan apoyando quienes lo votaron. Está mostrando con evidencia que el país necesita ser limpiado de esta gente”,
¿Pueden extenderse las protestas hacia otras ciudades de Estados Unidos?
Hoy Trump se juega en Los Ángeles el futuro de su política de mano dura migratoria. Las masivas redadas contra migrantes desataron las protestas. Los agentes del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron a cientos de latinos.
Las razias son visibles en una ciudad donde el 48% de sus casi cuatro millones de habitantes es hispano. Se llevan a vecinos, familiares, amigos, conocidos o compañeros de trabajo. No pasan desapercibidos.
















